Uruguay

Rafael Courtoisie

La poesía del siglo XX en Uruguay



Ed. Visor
Colección La Estafeta del Viento
Madrid
2011

Ver aquí

La poesía del siglo XX en
Uruguay (Antología esencial)
Rafael Courtoisie. Ed. Visor, Madrid, 2010. 462 pp.

JOSÉ ENRIQUE MARTÍNEZ

En una país como Uruguay, que sufrió una de las más acerbas dictaduras del continente americano, cabe decir con uno de sus poetas que «lo que resiste, a veces, vale la pena». En un momento de su historia, la poesía uruguaya fue de resistencia, como veremos. En la colección «La estafeta y el viento», Visor va ofreciendo la poesía americana del XX país a país. En la última entrega le tocó el turno a Uruguay, que quizá destaque por la amplitud, diversidad y calidad de la poesía femenina, con nombres universales que iremos citando.
La antología se debe a Rafael Courtoisie, también poeta, que la ordena cronológicamente por generaciones. En la que inicia el siglo, los tres nombres canónicos son Herrera y Reissig, María Eugenia Vaz Ferreira y Delmira Agustini. El primero, poeta fundacional por excelencia, forma uno de los vértices del gran triángulo modernista (los otros son Darío y J. A. Silva), y a pesar de su corta vida (murió a los 35 años, en 1910) creó una lírica de sensibilidad moderna y es referencia inevitable en el ámbito del modernismo. Por su parte, a la poesía de Agustini la impulsa el erotismo, la exaltación sensual y un gran sentido rítmico. Como se sabe, su marido la asesinó cuando tenía 27 años y mucho que decir.
La generación siguiente, que comienza a publicar en la segunda y tercera décadas del siglo, «latinoamericanizó» las vanguardias, y en ella sobresale el nombre de Juana Ibarbourou, que con G. Mistral y A. Storni forma el gran triunvirato femenino de la poesía del momento. De la «frescura sensual» inicial al desgarro y la honda gravedad, su poesía ha de entenderse como aprovechamiento y superación de las vanguardias. Treinta años más jóvenes, en la llamada generación del 45, tres nuevas voces vigorosas de mujer: Idea Vilariño, cuya poesía, vital, existencialmente apasionada, publicada en España en 2008, celebramos en estas páginas, Amanda Berenguer, siempre en busca de su palabra, e Ida Vitale, de poesía ensimismada, precisa y bella. De la misma generación es Mario Benedetti, fenómeno casi de masas y que ha puesto en verso «la uruguayez», por así decir. En la generación siguiente, la de los 60, hubo de todo: poéticamente, «la poesía militante y panfletaria, la poesía pura, la mística, la erótica...». Y grandes poetas. Yo nombro a Washington Benavides, rítmico y variado. En España es bien conocida Cristina Peri Rossi (lleva más de 30 años viviendo en Barcelona). La última generación del XX, es la de «la resistencia»: hacia el fin de la dictadura, cualquier gesto podía costar la cárcel o la vida. Los poetas hallaron un modo de decir no diciendo, haciendo del silencio entre líneas un rasgo de estilo; uno de esos poetas es Eduardo Milán, exiliado en México y editado en España; otro, entre tantos, Hebert Benítez, con una poesía hermosa, llena de recovecos rítmicos y expresivos, como el pensamiento que revela.