La novísima poesía italiana


La novísima poesía italiana

Por Esteban Nicotra



          El 20 de noviembre del año pasado, al arribar a Italia para un congreso en la universidad de Siena, el poeta Maurizio Cucchi gentilmente me invitó a asistir, en la sucursal de la editorial Mondadori de via Marghera de Milán, a la presentación de la antología Nuovissima poesia italiana, prologada y compilada por el mismo Cucchi y por el poeta Antonio Riccardi (autor éste último, entre otros, del reciente libro de poesía Gli impianti del dovere e della guerra, Garzanti, 2004).
          Maurizio Cucchi es uno de los mayores poetas italianos contemporáneos, si no el mayor, además de su constante creación literaria, por ejemplo, este año estuvo entre los cinco finalistas del premio “Strega” por su novela Il male è nelle cose (Mondadori, 2005) y hace dos años publicó su último libro de poemas Per un secondo o un secolo (Mondadori, 2003), que tuve el gusto de prologar y traducir por primera vez al castellano para la “colección Vital” de la Editorial Brujas de Córdoba, además, decíamos, es uno de los antólogos principales de la poesía contemporánea de Italia. Su antología Poeti italiani del secondo Novecento (Mondadori, 1996) realizada con Stefano Giovanardi y actualizada el año pasado, es fundamental para describir un panorama de la mejor lírica de la segunda mitad del siglo XX en la península. Cucchi es autor también el Dizionario della poesia italiana (Mondadori 1983 y 1990) y la antología 110 poesie per sopravvivere (Guanda, 2004), pero con la antología Nuovissima poesia italiana (Mondadori, 2004) cumple un acto digno de ser señalado, también por su valor moral. ¿Qué otro poeta reconocido se arriesgaría a seleccionar, rescatar y destacar la obra de jóvenes poetas que rondan los veinte años? Pero no sólo esto. En el diario La Stampa de Milán (puede consultarse la página web: www.lastampa.it ), Cucchi lleva adelante desde hace años su “Scuola di poesia”. Centenares de jóvenes, y no tanto, envían sus textos al poeta, que con paciencia de eremita resalta sus méritos y aconseja algún oportuno viraje de rumbo. Además brinda noticias actualizadas sobre los eventos poéticos destacados de la semana y evoca la figura de algún poeta mayor de su gusto.
          ¿Qué me sorprendió de aquella presentación en la Milán de la bruma, la humedad y el sol que se cuela entre las ramas y los edificios matinales? Sobre todo la callada fe de esos jóvenes en la poesía. Después de la lectura de los poemas en la presentación y en días subsiguientes, en conversaciones con algunos de ellos, pude constatar (en especial en Alberto Pellegatta, Silvia Caratti, Fabrizio Bernini y Matteo Zattoni) que habían apostado su vida a las palabras para que la develen. Y esta impresión se confirmó cuando leí el prólogo de los antólogos que dice en su párrafo inicial: “En los últimos años, la presencia de los jovencísimos en nuestra poesía es, sin duda, uno de los fenómenos más relevantes. Esto sorprende, si pensamos en el mar vastísimo de mensajes muchos menos que poéticos en el que estamos cotidianamente hundidos. ¿Cómo es posible, se podría preguntar, que un joven confíe a la poesía su propio futuro en un contexto así?”. Y ya describiendo en sus palabras la poesía de estos jóvenes leemos: “¿Cuáles son las características esenciales de estos nuevos, novísimos poetas? No existe un elemento que los unifique en su hacer, que motive sus necesidades expresivas. La variedad es muy evidente. En todo caso, ninguno de ellos pretende realizar una operación literaria, ni escribir, como ha sucedido a menudo en las generaciones precedentes, para responder a otros escritores y poetas: no escriben, se puede decir, con respecto a. Simplificando se podría afirmar que su urgencia es muy simple y esencialmente la de contar su experiencia del mundo a través de la palabra y en las diferentes formas de la poesía, conscientes que muy pocas formas diversas podrán garantizar una densidad similar testimonial”.
          Dieciocho son los poetas seleccionados por Cucchi y Riccardi en la antología mondadoriana: Fabrizio Bernini, Elisa Biagini, Silvia Caratti, Gabriel Del Sarto, Marco Desiati, Mario Fresa, Anila Hanxhari, Lucrezia Lerro, Amos Mattio, Francesco Moccia, Francesco Osti, Alberto Pellegatta, Barbara Pietroni, Andrea Ponso, Jacopo Ricciardi, Flavio Santi, Francesca Serragnoli y Matteo Zattoni. El tiempo y la prueba del conflicto entre aquel “mar” y aquella “fe en la poesía” que mencionábamos, consolidarán la obra de los que darán un aporte significativo a las letras italianas.
          En esta primera entrega sobre la nueva poesía italiana presento mi traducción de algunos poemas de la citada antología, a los que agrego un poema de un no tan joven poeta nacido en Pistoia, Danilo Breschi (1970), que publicó también el año pasado su libro Congiunzione, carnale, astrale, relativa (Libreria Chiari-FirenzeLibri, Florencia, 2004) y que queremos también destacar.



Fabrizio Bernini (Broni, Pavia, 1974)

La misma raza

Esta tierra tiene una respiración pesada, como un puño
en el aire. Cada tierra tiene su hálito, y se siente
en todas partes. Hay  gente que crece
en lugares sofocados: asfalto, cemento,
plástico en la boca y entre los dientes.
También esa es una tierra que hay que sentir
con su respiración ansiosa, taponada en su boca.
Pequeñas flores quiebran el alquitrán y salen a la luz.
También el aire acaricia el pavimento. Incluso las bestias vivirían
en la ciudad; bastaría que encontrasen su comida.
¿Somos distintos nosotros que compramos y consumimos?
¿Es distinta la tierra de la que huimos?
Incluso en los momentos distraídos tiene ese aliento duro;
al anochecer, como bestias volvemos a casa.



Alberto Pellegatta (Milán, 1978)


La memoria tiene salas inmensas,
cuartos llenos de espejos,
polvo inaccesible. Pero, en cambio,
este instante es intermitente
como una imagen rota.


                    ◊


Llega lenta la noche que he gastado
sobre los libros, y con el viento,
hace el agua más espuma.
Llega lenta la noche y el viento
tiene garras de vidrio y el gruñido
ronco del jabalí.
Llega lenta la noche,
mientras escuchamos pasar las motos
veloces con la ola de marea de sus motores.
Pasan, pasan resquebrajando el cielo.





Matteo Zattoni (Forlì, 1980)

                       
Las chicas de la playa


Tengo el cerebro poblado de mujeres.
En alguna parte
se debe haber desfondado el cráneo
y murmurando me brota en la cabeza
una fuente de amor.
Valerio Magrelli

Las chicas de la playa son todas lindas
con sus collarcitos, anillos, pulseras
en los tobillos, el verde esmaltado de sus uñas
¡y sus cabellos! Cabellos largos rubios
sobre la espalda o recogidos, teñidos, cortitos,
las cintas en las muñecas, piercing, golondrinas
tatuadas, y sujetadores –no rosa
sino violado amarillos– ¿para sujetar qué
de este bouquet de espléndidos espejismos?



Danilo Breschi (Pistoia, 1970)


La permanencia de las cosas



el alba de leche entre mis ojos,
todavía encandilados por el sueño
impúdico con ella, me recibe
ingresando a la estación,
que húmeda bosteza en la temporánea
ausencia de la gente y descubro
la obtusa, glacial, humillante,
permanencia de las cosas.





         

1 comentario:

  1. Anónimo20:18

    Adesso che l'inchiostro/ si fissa sulla pagina/ e vedo che le lettere che vengono dal cuore/ mi chiamano/ per parlare di moti disperati,/ mi sento come un passero/ che ha perso il trino augusto/ e guarda,/ senza vedere,/ i rami nudi e secchi dell'inverno.
    Prof. ELLEALE GERARDI.

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