Three Irish Poets - An Anthology
Selección y versiones de Fernando Scelzo.
(Publicado en La Pecera Nro. 12) 


Paula Meehan


Paula Meehan nació en 1955 y fue educada en dos distritos famosos de la clase obrera de Dublín, se graduó en la universidad de la trinidad y en la universidad del este de Washington. Ha conducido talleres en muchas comunidades de la ciudad, en prisiones y universidades. Entre los premios que ella ha ganado están el Martin Toonder (1995), Butler Literary Award (1998) y el  Denis Devlin (2002). Continúa viviendo en Dublín





The Pattern – El modelo

Poco me queda de ella,
una máquina de coser, una alianza de compromiso,
unas cuantas fotos, la picadura de su mano
sobre mi cara en una de nuestras guerras

cuando nos habíamos resentido y apartado.
Según algunos es el destino de la hija mayor.
Desearía ahora que hubiera durado hasta que
yo fuese adulta. Podríamos haber tenido un nuevo comienzo

como mujeres sin etiquetas como madre, esposa,
hermana, hija, a ver qué suerte corríamos de ahí en más.
A los cuarenta y dos se fue dios sabe dónde.
Nunca he vuelto a visitar su tumba.

*
Primero refregaba el piso con jabón Sunlight.
hasta donde alcanzaban sus brazos. Cuando sus rodillas
no daban más, frenaba y tomaba un té, después volvía a empezar
por la puerta con agua de lavanda. El olor
se filtraba por el departamento hasta alcanzarnos,
sus crías ahuyentadas a la pieza.

Y mientras enceraba y pulía el piso
¿habrá visto su propia cara esclarecerse?
¿habrá capturado un tenue destello de su propio ser?
¿le habrá dicho su espejo lo que el mío me dice?

La veo encogerse de hombros y seguir
sabiendo que la historia la ha puesto de rodillas.

Nos dejaba entrar y patinar
en medias. Crecíamos solemnes como planetas
en una intrincada órbita a su alrededor.

*
Se inclina sobre ropa púrpura,
los hijos más chicos ya hace rato están en la cama.
Últimos días de verano. Con frío como para un fuego,
trabaja con una luz moribunda
para rehacerme un viejo vestido.
Mañana es el primer día de vuelta al colegio.
*
‘Pura lana de cordero. Le quedan muchos usos todavía.
Sabés, yo lo usé cuando salí con tu papá.
Supuestamente me quedaba en lo de una amiga,
tu abuelo nos agarró en la esquina.
Me arrastró del pelo – entonces tan largo como el tuyo –
frente a toda la cuadra.
Llamó a tu papá todos los nombres bajo el sol,
pendejo, sinvergüenza; no necesito decirte
cómo me llamó a mí. Me hundió la cabeza
bajo la canilla de la pileta, tomó un cepillo
y un jabón de lavar y con agua helada me fregó
cada rastro de lápiz labial y polvo facial.
Cristo, que era un verdadero tirano, tu abuelo.
Será sobre mi cuerpo muerto que alguien toque un pelo de tu cabeza’.

*
Debe haberse quedado despierta la mitad de la noche
para terminarme el vestido. Lo encontré aireándose al fuego,
tres cuadernos nuevos en la mesa y un plumín
brillante de bronce, San Cristóbal amarrado a un hilo de plata,
como si me embarcara a un peligroso viaje
por mundos sin descubrir. Usé ese vestido
con poca gracia. Para mí decía pobreza,
un estigma de segunda mano. Crecí lo necesario

para darlo en Navidad. Comprendía
el mundo externo a nuestro departamento palmo a palmo
cada día después del colegio, y unía cada sorprendente
calle a cada manzana a cada barrio. Miraba
el río Liffey batiéndose hacia el mar
y el ir y venir de los barcos,
segura de que un día me llevaría
a Zanzibar, Bombay, y la tierra de los Etíopes.

*
Hay una foto suya tomada en el Phoenix Park
sola en un banco rodeada de rosas
como si hubiera nacido para jardines.
Mira fijamente como si fuera inconsciente
que una mano humana sostuviera la cámara, envuelta
completamente en su propia sombra, el mundo más allá de ella
hecho ya un sueño, ya perdido. Tiene
ocho meses de embarazo. Su última vez.

*
Sus agujas de acero chocan y hacen chispas,
un carbón descansando como único otro sonido
o su esporádico murmullo
en alguna parte difícil del diseño.
Prefiere los tonos apropiados:
Verde musgo, mostaza, beige.

Soñé una bata de un color
tan puro que se convirtió en palabra.

A veces he tenido que arrodillarme
ante ella una hora a la luz del fuego,
una madeja entre mis brazos estirados,
mientras enrollaba la lana en ovillos.
Si yo nadaba como un barrilete muy alto
entre las sombras del cielo raso
o volaba como un pez en los estanques
de luz pulsante, ella tiraba firmemente
de la tanza, y me aterrizaba en sus rodillas.

Con lenguas de fuego en sus ojos oscuros,
ella decía, ‘Uno de estos días tengo que
enseñarte a seguir un modelo.







Notas
1 Juego de palabras entre “Received Pronunciation”, nombre de la pronunciación británica estándar, y su sentido (y traducción) literal de “pronunciación recibida”. Alude a la dominación lingüística de Irlanda (el inglés por el gaélico), pero al mismo tiempo a las diferencias de pronunciación entre un país y otro.

2 Juego de palabras: la pronunciación de pomegranate – granada, en inglés – es similar a la de pomme (manzana, en francés) más la de granite (granito, en inglés).


(Continúa en La Pecera 12, con poemas de Mary O’Malley y Eavan Boland )




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