Hans Magnus Enzensberger

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Hans Magnus Enzensberger:
Más Ligero que el aire (Leichter Als Luft)

Traducción de José Luis Reina Palazón
para La Pecera



Nació en Kaufbeuren (1929), en la Algovia bávara.
Más conocido por nosotros como ensayista crítico que como narrador o poeta, ha pensado su poesía como un instrumento que debe provocar y causar reacciones sociales. Alternó su polémica obra ensayística (Detalles, Política y delito, Migajas políticas, ¡Europa, Europa!) con la escritura teatral, la novela documental (Durruti, Interrogatorio de La Habana),  el documental cinematográfico y la poesía. Desde 1965 edita la revista alemana “Kursbuch”. Fue premio Büchner en 1963 y recientemente Premio Príncipe de Asturias.
 Ha traducido a César Vallejo al alemán.
En su poesía fue derivando, con lapsos de silencio prolongados,
 hacia un objetivismo épico o civil en la línea de Brecht o Kästner.
Para Enzensberger, lejos del concepto de “poesía pura”, el poema no cumple con un fin en sí, sino que se pone al servicio de otros fines: para lo cual, en alemán, se ha acuñado el término «Gebrauchslyrik».
 El sentido de la protesta y de la crítica frente a la ideología burguesa, se une a un tono “docto” que halla su expresión en las baladas ideológico-culturales de Mausoleum (1975). Este libro marca un hito importante en su obra. Surge tras un silencio lírico que duró más de diez años y en cuyo transcurso (1968)
proclamó la «muerte» de la literatura.





LÉXICO DE PAÍSES

Lástima del imperio del dragón Druk-Yul *,
del que sólo muy pocos saben dónde está situado,
y de la República del Salvador
con sus veteranos comandos paramilitares;
verdadera lástima de la desesperada, democrática y
popular República de Argelia;
lástima también, aunque por otras causas,
de la Confederación Helvética,
que está cubierta de extractos de cuentas y jeringuillas -
preocupaciones que no hay que confundir
con las plagas de la Morada de la Paz**
y de la República de los Hombres Honorables***;
lástima, eternamente lástima de la República Federal
de Yugoslavia, incluidas sus antaño
autónomas regiones cubiertas de melancolía;
lástima aunque sea por otras causas,
de los Estados Unidos de América
y de los numerosos habitantes de los mismos,
que se abrazan, cada uno por su cuenta, acechando
en su garage, a su totalmente personal escopeta de caza;
¡ lástima, en nombre de Dios, de Abú Dhabi Dubai Scharja
Ra el-Khaima Fujaira Um al-Kaiwain und Ajman,
los  Emiratos Árabes Unidos ! lástima también,
lástima, aunque en menor cantidad
de la República Federal Alemana y Micronesia,
sí incluso de la Serenísima República de San Marino,
bajo sus tiendas de recuerdos suspirante,
de la inconsolable Democracia Helénica
y del ímprobo y probado Medinat Yisr´aél;
por no hablar de la inmensamente trastornada
Federación Rusa
y el aún más inmenso
Zhongua Renmin Gonghe-guo****;
y ay, ay, de la roja, verde, color de barro
República Ruandesa con sus 6 211 518
habitantes restantes, así como de muchas otras
en regiones con sambenito y cilicio
en las que raramente pensamos.

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*Druk-Yul = Bhutan;
**Morada de la Paz = Myanmar, früher Burma;
***República de los Hombres Honorables = Burkina Faso; Medina Yisr´aél = Israel;
****Zhonghua Renmin Gonghe-guo = China.



HONG KONG  1997

¿ Habeis visto a los constructores de esta ciudad
esos acróbatas analfabetos
que se suben al cielo en andamios de bambú ?
¿ Habeis comprados los pantalones más baratos
del mundo y dormido en las camas más caras ?
¿ Habeis tosido en el humo del templo,
olido los diluvios de perfumes,
que suben de las cloacas ?
¿ Habeis visto el traqueteo en los garitos de juego
y los aullidos en la bolsa los habeis oido ?
¿ habeis visto los turistas,
cómo se refriegan los ojos,
agotados del shopping, gigantes gambas rosas
detrás del cristal oscuro de sus autobuses ?

No, esta ciudad en la que se marchitan cien flores
no puede existir. Eso es una fantasmagoría,
una alucinación, una falsificación,
una ópera de ciencia ficción, una maravilla movediza.



AESCULUS HIPPOCASTANUM

Cuán pequeño eres, qué infantil en comparación
a su majestad, y ella es rica en la ocasión.
Millones de gorritos blancos reparte por ahí,
discretamente manchados de amarillo y carmesí.

Mucho más tarde oyes cómo fuera estalla
un débil, sordo sonido en el asfalto, bayas
de verdes estrellas matinales. En el erizo
blanca piel, de la que a ti rodar hizo

brillo y esmalte, enigmáticos y veteados,
de un ombligo gris argénteo tocados,

y tú te inclinas y simplemente vas a tomar
lo que nadie puede comprar y todos tener,

el pequeño, perfecto regalo brillante.
Y joven. Sólo tú eres viejo y gigante. 





LA GRAN DIOSA

Ella remienda y remienda,
encorvada sobre su huevo de zurcir,
un final del hilo entre los labios.
Día y noche remienda.
Siempre nuevas carreras, nuevos agujeros.

A veces cabecea,
sólo un momento,
un siglo entero.
De repente despierta
y remienda y remienda.

¡ Qué pequeña se ha vuelto,
pequeña, ciega y arrugada !
Con su dedal tantea
los agujeros del mundo
y remienda y remienda.

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